Próximamente se celebrará el Día Internacional de los Estándares (14 de Octubre) para rendir tributo a los expertos de todo el mundo que colaboran dentro del IEC, de la ISO, y de la ITU, para desarrollarlos estándares internacionales voluntarios que facilitan el comercio, propagan el conocimiento y diseminan los avances tecnológicos.
El uso de estos estándares para el manejo de la información digital, debe ser una preocupación permanente de todos
quienes nos ocupamos de la promoción del Software Libre. Conocidos también como formatos abiertos, por contar con especificaciones en el dominio público y libre de restricciones legales de uso, los formatos abiertos son una herramienta clave para la defensa de nuestra libertad en el uso de las IT, puesto que nos previene de quedar atados irremediablemente a una cierta tecnología, y todavía peor, a un único proveedor.
Pero no debe ser sólo una preocupación nuestra, debería ser una preocupación de todos quienes se preocupan de la independencia tecnológica, de la seguridad de la información que almacenan, de quienes deben velar por la no discriminación, por la conservación histórica, por interoperatibilidad, etc. Esto obedece a que los formatos abiertos son lo únicos que permiten gozar de:
- plena independencia tecnológica: con especificaciones públicas y completas de los formatos siempre es posible conseguir un nuevo proveedor de una solución tecnológica.
- plena soberanía sobre la información: es la única forma de tener absoluto control sobre la información.
- protección contra la obsolescencia: sólo los formatos abiertos permiten asegurar que en el futuro existan aplicaciones capaces de leer los documentos que hacemos y almacenamos hoy.
- herramientas para vencer barreras de acceso: la publicidad de los formatos es el principal requisito para que los desarrolladores de interfaces espaciales para personas con algún grado de discapacidad puedan acceder a la información.
El reciente rechazo a los formatos propuestos por Microsoft por parte de la Organización Internacional de la Estandarización (ISO) (ver noticia) da crédito a que un formato sólo puede convertirse en ISO luego de cumplir con algunas condiciones mínimas:
- haber sido implementado por completo por diferentes proveedores: no basta con haber sido implementado un vez, debe ser un estándar de la industria.
- asegurar la interoperabilidad: debe ser posible su implementación en múltiples plataformas.
- haber sido publicado integramente: parece obvio, pero existe gente que quiere torcerle la mano a un requisito tan básico.
- ser público y de libre disponibilidad: no debe estar sujeto a ninguna regalía o condición alguna por patente.
El estándar propuesto por la famosa transnacional (OOXLM) no pasa ninguna de estas pruebas de la blancura: no ha sido implementado por más proveedores, no asegura la interoperabilidad, no ha sido publicado íntegramente y está sujeto a un sin número de patentes!! (ver críticas).
En este contexto, llama la atención que, a pesar que la ley chilena especifique con toda claridad los requisitos que deben cumplir los documentos electrónicos para su interoparibilidad (ver Decreto Supremo Nº81), nuestro país se abstuvo de la votación en lugar de votar en contra de OOXML como estándar (ver votación).
Esta situación es absurda, cuando la transnacional persista en implementar un estándar que no cumple con los requisitos mínimos para ser considerado tal, Chile DEBE votar que NO al formato OOXML.
De paso, no está demás, recordarle al Estado de Chile que debe retomar la implementación de estándares abiertos en toda su documentación electrónica, dando cumplimiento al Decreto Supremo Nº81 del 3 de Junio de 2004.
Más información sobre la importancia de los estándares abiertos en:


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